13/12/08

Lewis Carrol, Alicia en el País de las Maravillas


"Su mirada no tardó en descubrir una cajita de cristal debajo de la mesa: la abrió y encontró una tarta minúscula sobre la que estaba preciosamente escrita con grosellas la palabra «CÓMEME». «Bueno, me la comeré», dijo Alicia: «si me hace aumentar de tamaño podré coger la llave; si me hace disminuir podré deslizarme por debajo de la puerta: ¡De modo que, suceda lo que suceda, podré entrar en el jardín!».

Comió un poquitín de la tarta y se dijo ansiosamente: «¿Qué pasará? ¿Qué pasará?», sosteniendo la mano a la altura de la cabeza para comprobar si menguaba o crecía; y se quedó sorprendida al ver que seguía teniendo el mismo tamaño. Naturalmente, esto es lo que suele ocurrir cuando comemos tarta; pero Alicia estaba tan acostumbrada a esperar que no le pasaran más cosas raras, que le pareció de lo más soso y estúpido que la vida siguiera siendo normal.

Así que se puso manos a la obra, y en un periquete se acabó la tarta."

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