Yo soy.
Yo eres.
Yo es.
Yo somos.
Yo sois.
Yo son.
Si quieres sobrevivir, habrás de aprender a conjugar el verbo ser de esta manera. No es fácil, resulta costoso, no basta repetírselo una y otra vez tatuárselo en la corteza del alma, hay que creérselo, lo más dificil es creérselo, pero una vez que lo consigues puedes dar el siguente paso, aprender a conjugar el verbo amar para no conformarse con sobrevivir, para triunfar, para que tus deseos dicten a la realidad la forma en que ha de desarrollarse:
Yo me amo.
Tú me amas.
Él me ama.
Nosotros me amamos.
Vosotros me amáis.
Ellos me aman.
30/9/08
22/9/08
sin nadie a quien dedicar
Me estremezco dos veces:
una al imaginarlo
y otra al sentirlo.
Lenguas de mariposas
que se enrollan
como muelles de reloj
en busca del dulce néctar.
En el pecho
toneladas de azúcar
y umpa-lumpas corriendo
por la barriga
Palabras que son
solo tuyas y mías.
Momentos que contar
a tus nietos
y quizás a los míos también...
una al imaginarlo
y otra al sentirlo.
Lenguas de mariposas
que se enrollan
como muelles de reloj
en busca del dulce néctar.
En el pecho
toneladas de azúcar
y umpa-lumpas corriendo
por la barriga
Palabras que son
solo tuyas y mías.
Momentos que contar
a tus nietos
y quizás a los míos también...
11/9/08
spleen [LXXVIII]
Cuando como una losa pesa el cielo plomizo
sobre el alma gimiente de un largo hastío presa,
y que abrazando el círculo de todo el horizonte
vierte un día más negro y triste que la noche;
cuando en húmeda celda la tierra se convierte,
donde, como un murciélago la Esperanza revuela,
golpeando los muros con sus alas medrosas,
y dando en los podridos techos con su cabeza;
cuando la lluvia extiende sus inmensos regueros
imitando las rejas de una vasta prisión,
y de infames arañas un pueblo mudo tiende
sus telas en lo más profundo del cerebro,
las campanas con furia saltan súbitamente
y lanzan hacia el cielo un aullido horroroso,
igual que los espíritus errantes y sin patria
que se echan a gemir obstinados y largos.
-Y pasan coches fúnebres, sin tambores ni música,
por mi alma lentamente; la Esperanza, vencida,
llora, y la Angustia atroz y despótica planta
su negro pabellón en mi cráneo abatido.
Baudelaire, Las flores del mal. Traducción: Luis Martínez de Merlo
sobre el alma gimiente de un largo hastío presa,
y que abrazando el círculo de todo el horizonte
vierte un día más negro y triste que la noche;
cuando en húmeda celda la tierra se convierte,
donde, como un murciélago la Esperanza revuela,
golpeando los muros con sus alas medrosas,
y dando en los podridos techos con su cabeza;
cuando la lluvia extiende sus inmensos regueros
imitando las rejas de una vasta prisión,
y de infames arañas un pueblo mudo tiende
sus telas en lo más profundo del cerebro,
las campanas con furia saltan súbitamente
y lanzan hacia el cielo un aullido horroroso,
igual que los espíritus errantes y sin patria
que se echan a gemir obstinados y largos.
-Y pasan coches fúnebres, sin tambores ni música,
por mi alma lentamente; la Esperanza, vencida,
llora, y la Angustia atroz y despótica planta
su negro pabellón en mi cráneo abatido.
Baudelaire, Las flores del mal. Traducción: Luis Martínez de Merlo
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