27/12/08

the bright side of life

Anímate, Brian. Ya sabes lo que dicen:
La vida es tan mala a veces, te enfermas y te enfureces.
Otras cosas a veces, ya son otras nueces.

Cuando en la vida te crees que enloqueces,
¡no protestes! ve a por peces
Y ya verás que no hay que perder el compás...

y...always look on the bright side of life...
Always look on the light side of life...

If life seems jolly rotten
There's something you've forgotten
And that's to laugh and smile and dance and sing.
When you're feeling in the dumps
Don't be silly chumps
Just purse your lips and whistle - that's the thing.

And...always look on the bright side of life...
Always look on the light side of life...

For life is quite absurd
And death's the final word
You must always face the curtain with a bow.
Forget about your sin - give the audience a grin
Enjoy it - it's your last chance anyhow.

So always look on the bright side of death
Just before you draw your terminal breath

Life's a piece of shit
When you look at it
Life's a laugh and death's a joke, it's true.
You'll see it's all a show
Keep 'em laughing as you go
Just remember that the last laugh is on you.

And always look on the bright side of life...
Always look on the right side of life...
(Come on guys, cheer up!)
Always look on the bright side of life...
Always look on the bright side of life...
(Worse things happen at sea, you know.)
Always look on the bright side of life...
(I mean - what have you got to lose?)
(You know, you come from nothing - you're going back to nothing.
What have you lost? Nothing!)
Always look on the right side of life...

22/12/08

Las águilas

El mundo encierra la verdad de la vida,

aunque la sangre mienta melancólicamente

cuando como mar sereno en la tarde

siente arriba el batir de las águilas libres.


Las plumas de metal,

las garras poderosas,

ese afán del amor o la muerte,

ese deseo de beber en los ojos con un pico de hierro,

de poder al fin besar lo exterior de la tierra,

vuela como el deseo,

como las nubes que a nada se oponen,

como el azul radiante, corazón ya de afuera

en que la libertad se ha abierto para el mundo.


Las águilas serenas

no serán nunca esquifes,

no serán sueño o pájaro,

no serán caja donde olvidar lo triste,

donde tener guardado esmeraldas u ópalos.


El sol que cuaja en las pupilas,

que a las pupilas mira libremente,

es ave inmarcesible, vencedor de los pechos

donde hundir su furor contra un cuerpo amarrado.


Las violentas alas

que azotan rostros como eclipses,

que parten venas de zafiro muerto,

que seccionan la sangre coagulada,

rompen el viento en mil pedazos,

mármol o espacio impenetrable

donde una mano muerta detenida

es el claror que en la noche fulgura.


Águilas como abismos,

como montes altísimos

derriban majestades, troncos polvorientos,

esa verde hiedra que en los muslos

finge la lengua vegetal casi viva.


Se aproxima el momento en que la dicha consista

en desvestir de piel a los cuerpos humanos,

en que el celeste ojo victorioso

vea sólo a la tierra como sangre que gira.


Águilas de metal sonorísimo,

arpas furiosas con su voz casi humana,

cantan la ira de amar los corazones,

amarlos con las garras estrujando su muerte.



(De La destrucción o el amor, Vicente Aleixandre)

13/12/08

Pasaje de "La Conjura de los Necios"

Saltando vigorosamente de costado, Ignatius percibió que ascendía por su garganta un eructo, pero cuando abrió esperanzado la boca, solo emitió un leve soplido. Aún así los saltos tuvieron ciertos efectos fisiológicos. Ignatius acarició la modesta erección que apuntaba en las sábanas, la atrapó con la mano y se quedó quieto intentando decidir qué hacer. En esta posición, con el camisón rojo de franela alrededor del pecho y el vientre inmenso hundiéndose en el colchón, pensó con cierta tristeza que, tras 18 años con aquella afición, ésta se había convertido en sólo un acto físico mecánico y repetitivo, desprovisto de vuelos de la imaginación y de la fantasía que había sido capaz de conjurar en otros tiempos. En una ocasión, consiguió convertirlo casi en una forma artística, practicando su afición con la habilidad y el fervor de un artista y un filósofo, un erudito y un caballero. Aún había ocultos por la habitación varios accesorios que utilizara en otros tiempos: un guante de goma, un trozo de tela de un paraguas de seda, un tarro de Noxema. El guardarlo de nuevo una vez concluido todo, había empezado a resultar demasiado deprimente.


Ignatius manipuló y se concentró. Al final apareció una visión: la imagen familiar de un gran perro pastor escocés al que tenía gran cariño y que había sido suyo cuando estaba en el liceo. <<¡Buf!>> Ignatius casi oyó a Rex ladrar de nuevo. <<¡Buf! ¡Buf! ¡Aaggr!>> Rex parecía tan vivo. Se le cayó una oreja. Ignatius jadeó. La aparición saltó una valla y cazó un palo que alguien lanzó en medio de la colcha de Ignatius. Cuando la piel blanca y tostada se aproximó más, los ojos desorbitados de Ignatius bizquearon y se cerraron y se desplomó lánguidamente entre sus cuatro almohadas, deseando que hubiera algún pañuelo de papel en la habitación.

Lewis Carrol, Alicia en el País de las Maravillas


"Su mirada no tardó en descubrir una cajita de cristal debajo de la mesa: la abrió y encontró una tarta minúscula sobre la que estaba preciosamente escrita con grosellas la palabra «CÓMEME». «Bueno, me la comeré», dijo Alicia: «si me hace aumentar de tamaño podré coger la llave; si me hace disminuir podré deslizarme por debajo de la puerta: ¡De modo que, suceda lo que suceda, podré entrar en el jardín!».

Comió un poquitín de la tarta y se dijo ansiosamente: «¿Qué pasará? ¿Qué pasará?», sosteniendo la mano a la altura de la cabeza para comprobar si menguaba o crecía; y se quedó sorprendida al ver que seguía teniendo el mismo tamaño. Naturalmente, esto es lo que suele ocurrir cuando comemos tarta; pero Alicia estaba tan acostumbrada a esperar que no le pasaran más cosas raras, que le pareció de lo más soso y estúpido que la vida siguiera siendo normal.

Así que se puso manos a la obra, y en un periquete se acabó la tarta."

3/12/08

VUELTA DE PASEO

Asesinado por el cielo.
Entre las formas que van hacia la sierpe
y las formas que buscan el cristal,
dejaré crecer mis cabellos.

Con el árbol de muñones que no canta
y el niño con el blanco rostro de huevo.

Con los animalitos de cabeza rota
y el agua harapienta de los pies secos.

Con todo lo que tiene cansancio sordomudo
y mariposa ahogada en el tintero.

Tropezando con mi rostro distinto cada día.
¡Asesinado por el cielo!

Federico García Lorca, Poeta en Nueva York