11/9/08

spleen [LXXVIII]

Cuando como una losa pesa el cielo plomizo
sobre el alma gimiente de un largo hastío presa,
y que abrazando el círculo de todo el horizonte
vierte un día más negro y triste que la noche;

cuando en húmeda celda la tierra se convierte,
donde, como un murciélago la Esperanza revuela,
golpeando los muros con sus alas medrosas,
y dando en los podridos techos con su cabeza;

cuando la lluvia extiende sus inmensos regueros
imitando las rejas de una vasta prisión,
y de infames arañas un pueblo mudo tiende
sus telas en lo más profundo del cerebro,

las campanas con furia saltan súbitamente
y lanzan hacia el cielo un aullido horroroso,
igual que los espíritus errantes y sin patria
que se echan a gemir obstinados y largos.

-Y pasan coches fúnebres, sin tambores ni música,
por mi alma lentamente; la Esperanza, vencida,
llora, y la Angustia atroz y despótica planta
su negro pabellón en mi cráneo abatido.

Baudelaire, Las flores del mal. Traducción: Luis Martínez de Merlo

1 comentario:

Anónimo dijo...

Qué precioso este poema :)